viernes, 6 de julio de 2007

Es increible lo que hace el tiempo, glorioso.
Se de filósofos que no hacen otra cosa más que pensar en eso. Se que es un tema muy comlpejo de abordar, pero es no es necesario para contar esto.

Resulta ser que después de pensar mucho en alguien, después de irme a dormir carburando cómo habrá sido esa noche y despertarme con la misma sensación, esa que se lleva en el cuerpo, que duele, que pesa, que se acerca y se va con facilidades admirables, que sin querer aparece sin pedir permiso alguno y se queda, esa angustia que uno acarrea, y a la que se acostumbra, con el tiempo se va.

Y va desapareciendo, se va escondiendo en algun hueco y, sale cada vez menos a tomar sol.
O al menos viene cada tanto...

sera mi puño que pegó la piña para que no vuelva? o será siemplemente culpa del tiempo?

1 comentario:

Marina dijo...

ó quizás sea que uno le pega al tiempo para que pase. Dicen que sana, aunque no está comprobado.

saludos tocayos