No me puedo dormir. En mi cama duermen, roncan y yo despierta dando vueltas, pensando en levantarme y combatir el insomnio, o simplemente contar algo, o pensar en alguna buena noche que tuve hace tiempo. Es increible, mientras mi cabeza estaba en ese buen momento, en aquel imborrable recuerdo, se apareció, así de la nada, una imagen de todas nosotras tratando de ser lo más consecuentes que podemos en este mar de relaciones interpersonales que hace mierda cualquier espectativa, y noto que cada una a su modo tiene un baile cósmico que no puede descifrar pero del cual habla como si fuera un crucigrama terminado. Je.
Y nadie tiene la fórmula de nada, y está bueno que así sea. Ninguna encontró todavía a quién agarrarle la mano a los 60, mientras que algunas lo buscan, otras no tanto, y así estamos, intentando ser un poco mejores cada, saltando o esquivando charcos, conflictuadas o conflictivas, acostumbradas, a las puteadas, con necesidad de terapia, con sexo, sin sexo, con cuernos, con amoríos, con proyectos, con ganas de recibirse, recibidas, con futuros viajes, sin trabajo, juntas, compartiendo todo esto, transformandonos las vidas.
De profesión, alquimista de emoción.
Sonrío y pienso en hacerme un te para ahora sí, dormir.